Con motivo del XX Capítulo General que se está realizando estos días, las Hijas de María Santísima del Huerto mantuvieron un encuentro con el Papa Francisco en la Sala del Consistorio del Vaticano. Allí el Santo Padre les invitó a seguir con su misión atentas al mundo, a las necesidades de las «periferias existenciales». Les recordó también la importancia de acercarse a los hermanos que más sufren: «Tocar con la mano nos humaniza», afirmó el Santo Padre.
El Papa se detuvo en el sentido del Capítulo, que, en cada familia religiosa, representa un “momento fundamental del camino de su vida, significa encuentro, diálogo, responsabilidad, comunión evangélica”. Al Pontífice le agradó el hecho de que las Hermanas decidieron poner los trabajos del Capítulo General y sus frutos bajo la custodia de San José, pues los iniciaron en la víspera de su Solemnidad. “Él, el artesano de Nazareth, que también con su trabajo, participó en el designio de salvación y lo sirvió fielmente, como hombre justo que era”, subrayó.
Según el Obispo de Roma, este modelo de San José también está presente en el Fundador de la congregación, San Antonio María Gianelli, a quien consideró “un apóstol del Evangelio del trabajo, elemento esencial de la vida personal, familiar y social”. Él fue, puntualizó Francisco, un “celoso trabajador en el campo del Señor, dedicado al servicio a la Palabra de Dios, tanto en la predicación como en los hechos”.
En la predicación –subrayó el Pontífice- Gianelli testimoniaba y proclamaba la fe en la providencia de Dios. “Con sus obras de misericordia mostró el camino de la santidad y atrajo a la gente a seguirlo, dando ejemplos de caridad concreta y solidaria con los más pequeños y marginados de la sociedad”, añadió.
En 1829, como explicó Francisco, San Antonio María Gianelli dio vida a un servicio caritativo confiado a algunas mujeres, llamadas “Damas de la Caridad”, del que tomó forma el Instituto de las Hijas de María Santísima del Huerto, más conocidas como Gianellinas.
“En poco tiempo se han dado a conocer en diferentes partes del mundo y buscaron cumplir con la vocación recibida, llevando a cabo la misión evangelizadora con el trabajo de la caridad”.
Las religiosas eligieron el lema “Atentas al mundo, con el corazón en Dios” para el Capítulo General, que “traduce bien la inspiración gianellina de cuidar, de ser prójimo, de hacer el bien, enraizado en la vida consagrada al Señor”, consideró el Santo Padre. “Ciertamente se han preguntado cómo responder al desafío actual de una cultura de la autorreferencialidad, de la indiferencia y del egoísmo, que perturba el orden de las relaciones humanas y abre los múltiples atajos de la esclavitud, la injusticia y la explotación, que ofenden la dignidad de las personas”, agregó.